lunes, 30 de abril de 2012

Actualmente pensando...

Está bien, he comprendido el mensaje.
La puerta está cerrada, absolutamente cerrada. 
Bien, lo acepto.
Hoy, mientras pensaba en todo lo que transcurre en nuestras vidas, supe que ya no había nada.
Una especie de vacío me poseyó. El sentimiento de no querer dejar lo que se va haciendo un poco parte de la cotidianeidad.
Y por otro lado, siento que te conozco lo suficiente como para saber que no cierras las puertas, ¡tú no cierras las puertas!, a no ser que..... me odies.... Será?...
Cuando pasé por ese sentimiento me sentí culpable. Fue extraño sentir que pude provocarlos, y en ti!... Culpable al punto de pensar, por qué lo hice así... me equivoqué, debí pedir perdón...

No duró mucho esa sensación... ¡no creas!...

No guardo algo, que no sea un manojo de pensamientos que aún no sé cómo ordenar. Y es que la revolución en mi cabeza no ha de cesar. Pero, como dice la canción, "Ya no te espero".... y a ti, "Un día la vida echará abajo tu puerta, rendida, acorralada te pedirá cuentas, por este fracaso, por haberme mentido" lo sé y lo sabes. Esta es la verdad. No hay otra, aunque convenzas a todo el mundo de lo contrario, sabes, y cada día lo sabrás más, que yo tenía razón. Que yo sé quien eres realmente. Y que así, aunque de lejos te quiero. Y mis pasos que no saben hacia donde girar, seguirán buscando tu huella en la arena... encontrando las pequeñas pistas que vas dejando... lleno de candados tendidos sobre la playa. Y un reloj gigante que me muestra cómo pasan los días sin tu presencia.Y cómo tu ausencia cala el alma y lo sabes. Y eso te hace doblemente responsable...
Dime tu, " adónde iré sin este abrazo"





















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