jueves, 3 de mayo de 2012

Tú, me seduces...

Me guiñas un ojo,
y yo quisiera guiñarte también.
Me sonríes rendidamente,
y yo quisiera rendirme también.
¡Qué quieres!
¿que me suelte el pelo y corra hasta ti?
¿que destruya los puentes y vuele?
¿Acaso tu sonrisa permanecerá toda la vida,
como permanece la verdad que vivo?
Sólo sé que me sonríes,
sé del vértigo helado
cuando me llamas y seduces.
Que quisiera tener las agallas
para darte lo que buscas.
Pero como sé exactamente,
qué hay detrás.
Sé perfectamente lo que viene.
Sé convenientemente cómo termina esta película, 
es que te dejaré sonreír,
te dejaré guiñar,
hasta que tu rostro se me haga tan cotidiano
que ya no busque verte,
hasta que ya no desee tomarte y que me tomes,
besarte y que me beses,
desearte y que me desees.









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