jueves, 5 de abril de 2012

Si fuera diez años más joven que feliz...

La edad...
hubiese deseado tener veinte años menos
el día que abriste la puerta y me miraste con esos ojos
el día que diste la vuelta y yo me quedé mirando tu forma.
Ese día empezó todo.
Las sonrisas,
las largas conversaciones,
el coincidir en las ideas,
el compartir experiencias,
y entremedio, aprender,
la música era la excusa perfecta.

Pero ya habíamos llegado tarde.
Nuestras almas se encontraron
cuando la historia ya estaba escrita.
Y dadas nuestras pretensiones,
inventamos la manera de querernos.
Y bastó con sentir,
sin decir,
sin expresar más que en la dedicación
en la palabra, en la armonía, en la mirada.

Hoy te miro y me miro
nuestras almas algún día coincidirán
para permanecer en verdad.
Donde los años sean una anécdota,
donde nuestra risa y complicidad
nos entreguen todo cuanto necesitamos
donde como los locos bailaremos
y volaremos en un mundo
sin prejuicios.
Libres de nosotros mismos...


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