Comenzar cada día pensando en cómo será este día, en cómo llevaré mis pequeños problemas, en cómo voy solucionando de a poco mis carencias. Seguramente todo aquello que tengo de sobra me ayuda... y tengo tanto en verdad. Tengo en mis manos tantas ilusiones que se fueron haciendo verdaderas en el transcurso de mi vida. Y ellas son mi salvavidas, mi cable a tierra, mi sustento. Tengo antes que todo una pasión. Una real pasión con la que he llegado a dar lo máximo de mi, con la que estuve años y años siendo mi máxima realización. Hoy esa pasión está un poco dormida. Se durmió en la carrera de la vida, mientras otras pasiones tomaban un primer lugar. Mi música y mi familia. Qué maravilla tenerlas. Qué alegría haberlas desarrollado. Hoy son fundamentales. Son mi yo, la parte de mí que se realiza y que hace que sea, que exista, que viva. Mentiría si digo que no necesito nada más. Muy por el contrario, he necesitado de la amistad cada día, y sin embargo ha sido lo que más me ha dificultado tener.
Hoy pienso que mi aprensión en este tema es lo que me ha hecho tropezar una y otra vez. Y veo que las mujeres fundamentalmente, somos las que nos tomamos esto así. Veo a mis amigos hombres que toman esto muy naturalmente, con mucha aceptación del otro. Me gusta eso, aunque por otro lado veo que no es el compromiso que yo deseo o que deseaba. Porque a éstas alturas ya estoy pensando seriamente en adoptar esa postura masculina que hace ver la vida de manera tan práctica. Yo no soy así, nunca lo he sido, pero pienso que si lo hubiese sido, quizás nada hubiese pasado y hoy estarían a mi lado todas!.... si, una a una. El problema es que lo que vivimos quizás nunca hubiese sido tal. Nunca me hubiese importado como me importó, ni marcado como me marcó. No me importaría. Sin embargo, con esta mirada femenina, TODO importó y tanto!... todo tuvo un sentido!, todo se vivió intensamente!... no sé qué prefiero finalmente. Sólo sé que hoy lo veo distinto, lo siento distinto y aunque desilusionada y desapasionada, me siento más liviana de todas esas aprensiones que no nos llevaron a nada. Que lo que sentí no fue suficiente para que durara toda la vida. La música y mi familia , si!... gracias a Dios, si!.... aquí están... sin tantas palabras ni promesas, están y son mi motor, mi alimento y mi verdad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario