lunes, 6 de febrero de 2012

Rayuela y su Capítulo 7 (Cortázar)

"Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua."

Me emociona Rayuela... más allá de los recuerdos que se imprimieron el día que lo conocí... este libro y en especial este capítulo me conmueven. Y no necesariamente me podría conmover por el amor... me conmueve la sensualidad de cada metáfora, la intimidad con que me siento descrita en cada forma. Mordidas, fragancias, caricias, suelen ser las palabras de la sensualidad, sin embargo unidas en este capítulo de Cortázar, toman un sentido tangible...
La persona que me lo regaló, que lo indicó en mi lectura, sabía perfectamente cómo era yo. Cómo abrirme los sentidos. Nunca nos besamos, sin embargo cuando lo leí, es como si lo hubiese hecho... él me besó en cada palabra... él se insinuó... no hubo nada y hubo todo... no era necesario... este capítulo somos nosotros...
Después de tantos años, leo,  y me sigue besando...


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