jueves, 23 de febrero de 2012

Como la Cigarra...

Canto desde que tengo uso de razón. Desde pequeña canté para todo el mundo. Mi abuela, celebraba que apenas balbuceaba unas palabras y ya intentaba cantar más de alguna canción. Mi tío, que me llevaba en viajes, largos viajes en auto, eran acompañados por mi voz. Le canto tío?, le decía y acto seguido apagaba la radio y me lanzaba a cantar... o desahogarme... no lo sé, quizás ha sido eso... una terapia, un escape... la cosa es que siempre lo he necesitado. Cuando pequeña en el colegio era llevada al centro de un pequeño patio donde me ponían sobre un tronco para que todas me vieran y escucharan. Cantaba las canciones de Yuri!... y así, la guitarra llegó por añadidura... sin embargo se convirtió en lo más importante. El canto ha sido mi entrada en la música y la guitarra el medio en donde he podido desarrollar y expresar toda mi sensibilidad. He tenido la dicha de poder interpretar obras maravillosas. Bach, Giuliani, Brouwer, Manuel M. Ponce, y tantos más. Sentir todo aquello es inexplicable. Creo que sólo los músicos, aquellos que podemos interpretar y analizar una obra o pieza musical, podemos saber con certeza lo que es la música. Ser músico es mucho más que cantar, es tanto más que tocar un instrumento. Es más que lo que escuchamos. La música es una vivencia de sensibilidad del alma. La música es la arquitectura que se cuela y llena de sensaciones nuestra alma. No basta con cantar, no basta con tocar, no basta con hacer canciones. ni siquiera basta con estudiar y dedicar años a la investigación. Hace falta todo eso y más para saber qué es la música. Doy gracias al unverso que confabuló para que yo llegara a hacer lo que hago. Sin la música, tantas cosas hubiesen sido distintas. No te hubiese conocido... no hubiese sido el eco de tu voz, no hubiesemos vivido la obra que creamos. Y a pesar de aquello hoy no tenemos nada. Pero yo sigo cantando y tu sigues cantando... igual que sobrevivientes que vuelven de la guerra.

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