Silvio está aquí...
Haberle escuchado y tenerlo tan cerca en cada canción me hizo recorrer tantos momentos de la vida. Aquellas primeras audiciones acompañada de un muchacho que creía que había que luchar por cosas verdaderamente imprescindibles. Ahí aprendí que la vida no era como yo pensaba. A mis 16 años escuchando esas canciones, desperté de mi adolescencia rebelde, para comprender otras rebeldías. Otras que llenas de poesía, de letras que poco a poco comprendía, irían tomando un sentido e irían formando-me. Sus canciones comenzaron a ser compañeras de la vida. Cada momento se iba compenetrando de aquella mirada que me impresionaba en su claridad. Cada vez me sentía más admirada de aquella forma de interpretar la vida, las cosas más simples, las luchas más desgarradoras, el amor más profundo, la humanidad más deseada. Cómo no caer rendida!... y hoy que lo escuché, donde recorría con sus canciones tantas historias, yo recorría la mía... y como si fuese un familiar, un amigo, estaba ahí, haciendo fluir de mi, la vida, la alegría, los recuerdos, la esperanza, la belleza, la melodía.
Silvio está aquí!... metido en el corazón,
incrustado en el alma,
un testigo,
un personaje,
un compañero.
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