Cómo detener los momentos cercanos...
cómo congelar los suspiros,
cómo silenciar los instantes,
cómo atraparlos y que no se desvanezcan.
Algún día nos tuvimos,
y nos detuvimos....
Una vez nos quedamos suspendidos,
una vez nos conjugamos.
Un nosotros se hacía parte,
una historia se tejía.
Nuestros motivos en conjunción,
se perseguían....
nuestra fuga se imitaba,
y se vivía la dominante sin reposo.
Pero cuando las disonancias aparecen
y se entrelazan nudos indisolubles,
casi sin percatarse aparece la distancia,
las cadencias...
una sin resolver!,
al sexto grado de una!...
O modulamos eternamente....
¿en qué círculo andaremos?...
¿en qué cuartas paralelas?
Y como tú te auto llamas disonante,
de seguro que andas en un tricordio galopante.
Y mi melodía, buscando tu armonía,
la que construías con tanta soltura.
Dónde se quedaron atrapados esos momentos.
nuestro piano y cinco líneas que nos llevaban por tantos mundos.
Esos mundos nos esperan,
en otras dimensiones,
ahí estaremos aún sonando,
aún resolviendo la vida...
No hay comentarios:
Publicar un comentario