martes, 28 de agosto de 2012

¿Dónde estás?
Te busco en las páginas que escribimos.
Te busco en la calle entre la gente.
Te busco entre las mesas,
en los bares,
en los árboles.
¿Dónde estás?
te miro por entre las rendijas de las puertas,
en las vitrinas, en los cafés,
en los libros,
en las fotos.
En la flores,
en el parque,
bajo los paraguas,
bajo las bufandas...

En la angustia de no encontrarte
te sigo buscando....
aunque sé que no volverás,
porque lo que eras, ya no existe.
Y vive sólo en mi recuerdo.

Aún no me resigno,
y en la búsqueda sin sentido
intento encontrarme.

Si tan sólo escucharas mis gritos,
mis S.O.S.
Ya eres inmune a mi energía,
y yo sigo enferma, loca de atar.

¿La salvación existe?



sábado, 18 de agosto de 2012

Cómo detener los momentos cercanos...
cómo congelar los suspiros,
cómo silenciar los instantes,
cómo atraparlos y que no se desvanezcan.

Algún día nos tuvimos,
y nos detuvimos....
Una vez nos quedamos suspendidos,
una vez nos conjugamos.
Un nosotros se hacía parte,
una historia se tejía.
Nuestros motivos en conjunción,
se perseguían....
nuestra fuga se imitaba, 
y se vivía la dominante sin reposo.

Pero cuando las disonancias aparecen
y se entrelazan nudos indisolubles,
casi sin percatarse aparece la distancia,
las cadencias...
una sin resolver!,
al sexto grado de una!...
O modulamos eternamente.... 
¿en qué círculo andaremos?... 
¿en qué cuartas paralelas?

Y como tú te auto llamas disonante, 
de seguro que andas en un tricordio galopante.

Y mi melodía, buscando tu armonía,
la que construías con tanta soltura.
Dónde se quedaron atrapados esos momentos.
nuestro piano y cinco líneas que nos llevaban por tantos mundos.

Esos mundos nos esperan,
en otras dimensiones,
ahí estaremos aún sonando,
aún resolviendo la vida... 






jueves, 9 de agosto de 2012

Fue un día Viernes, llovía y llovía tanto!...  te esperaba mojando un poco mi cigarrillo bajo el techo en una esquina. Hasta que te divisé a lo lejos, y corrí bajo aquellas gotas implacables como mis lágrimas. Ahí estabas, con una sonrisa, con un abrazo, con una cálida mirada. Caminamos hasta el auto para dejar de mojarnos, y por mi olvido de los paraguas... desde ahí en ese mínimo espacio, casi sin creer que ya estabas aquí, con todo lo que tu eres. Con toda tu alegría, tus anécdotas, tus preguntas, tu voz fuerte y clara... ahí estabas, cerca, tan cerca de comenzar de nuevo.
Fue bueno arrancarnos y colarnos hacia el mar, para sacar lo de adentro, fue bueno decirnos de cerca, todo. Fue tan bueno mirarnos a los ojos y volver a creer. "Creo en ti Casandra"...
Fue bueno saber que querías estar, que volvías a reír, que todas estas páginas y páginas dedicadas a ti, habían logrado llegar a tu inconciente... porque sin saberlo te pude decir cuánto te extrañé.... cuánta falta me hiciste...
Pero debíamos hablar, debíamos aclarar tantas cosas, yo hubiese querido seguir en nuestra contemplación mutua, de regocijo de volver a vernos, pero comenzar de nuevo implicaba limpiar... y limpiamos, ambas nos emocionamos, cuando hablabas te miraba y casi sin creer que estabas ahí frente a mi de nuevo, como tanto lo deseé... y tus mejillas se mojaban, rodaban las últimas lágrimas que nos separaron. Cuando hablaba yo, parecía que las palabras me faltaban para decir cuán feliz era. Y derramando otras tantas lágrimas para despedir el dolor.
Ese día llovía tanto... como tanto lloramos estos meses sin vernos. Y podrá parecer todo lo cliché que cualquiera pudiera pensar, pero salió un Arco Iris!.... enorme, hermoso... Y sí, estoy llena de clichés, pero qué más da, cuando finalmente puedes expresarte , decir, y estar... cuando por fin se puede recomenzar, cuando se dejan de lado los orgullos y somos capaces de avanzar... por qué negarme a la hermosa posibilidad de disfrutar de tu compañía, de tu vida, de tus momentos.... por qué!...
Soy feliz, rodeada de la armonía que le das a mi vida... y sé que tu completas momentos mágicos y que yo completo los tuyos... en la paz de una amistad que seguirá creciendo... aquí te tengo, aquí me tienes...