No escribir, o escribir. Y escribir para qué.
Tiene un sentido. Siempre lo tuvo. Sacar del corazón lo que me oprimía. Lo he logrado. Con esfuerzo, de a poco. Y puede parecer que muchos pensamientos se repitieron a lo largo del blog. Y así fue, así me sentí. Muchos pasajes se repiten y los guardo atesorados, y así salían una y otra vez como queriendo sobrevivir a la matanza interna que quiero hacer. Sin embargo tampoco quiero vivir sin ellos, porque olvidarlos, también me hace olvidar un poco de mi. Hoy después de un tiempo sin escribir, vuelvo a sentarme y tratar de explicarme por qué tanto dolor, y por qué vuelve a pasar una yo otra vez lo mismo. Por qué la pérdidas se van haciendo una constante en mi vida. Me tengo que detener, en la escritura, en el afán, en el día, para mirarme y encontrarme, para rescatarme y ver dónde. Dónde he ido dejando partes mías, esos lugares acogedores que me hacían tan bien, que me hacían feliz. Cuándo podré despertar del mal sueño de que ya no están conmigo. Del mal sueño que fue haberles perdido. Soy yo finalmente quien debe replantearse la vida, las relaciones, el ser persona. Aún así, en esta desasociada verdad, busco mis salvavidas... trataré de no aferrarme al máximo, hoy siempre temo volver a naufragar.
Desde el segundo o cuarto o quinto naufragio... ya perdí la cuenta, sin embargo aún te espero... aún te extraño, aún quisiera correr y tomar el teléfono para escucharte por unos segundos, y volver a reír....
"Adónde iré sin este abrazo"
No hay comentarios:
Publicar un comentario