Absolutos somos sólo tu y yo,
Lo real, convengamos un consenso.
Soy la pieza indispensable de tu puzzle,
De tu agenda de emergencias el primero.
Dicho esto, si el invierno viene frío,
Y ando lejos de tu barrio y te desvelas,
Si el demonio aparece con bombones,
No me cuentes si un día le abres la puerta.
Es posible que la noche y sus etcéteras,
De espejismos desdibujen mi silueta.
Lloverá y una ropa que no es la mía
Quizás tiendas una noche ante tu hoguera.
Será entonces un detalle que me mientas,
Ahórrate las confesiones si aun me amas.
Que una nieve piadosa tape el rastro
De los pies de Robinson hacia tu cama.
Que el pasado no inocule su veneno
Bébete como un gintónic nuestra culpa.
Tienen labios como espadas los sinceros
Y mi pobre corazón es flor de estufa.
Que tu verdad no me despierte a golpes
Pon a salvo de su filo los honores
Olvidar es todo un gesto de clemencia
Para torpes que no olvidan sus amores.
Absolutos somos sólo tu y yo,
Lo real lo sabes bien, lo convenido.
Sé que soy el sol que alumbra tu deshielo,
El Vermouth de tu mañana de domingo.
Si una noche Lucifer trepa tus trenzas,
Por empeño en ocultar sus arañazos.
Y que le viento matinal airee la casa,
Y la esencia vuelva dentro de su frasco.
Que el pasado no inocule su veneno
Bébete como un gintónic nuestra culpa.
Tienen labios como espadas los sinceros
Y mi pobre corazón es flor de estufa.
Que tu verdad no me despierte a golpes
Pon a salvo de su filón los honores
Olvidar es todo un gesto de clemencia
Para torpes que no olvidan sus amores.
Absolutos somos sólo tu y yo,
Lo real lo sabes bien, lo convenido.
Ismael Serrano
lunes, 17 de noviembre de 2014
Ahora que te Encuentro
Ahora que la vida nos arranca nuestra manta,
y perdido e hipocondríaco, ya no duermo de un tirón.
Ahora que la noche es un rumor de risa ajena
que se aleja por la calle y nos congela el corazón.
Ahora que respiro y resulta más difícil
sacar bajo nuestra piel las astillas del recuerdo.
Ahora que me pierdo las auroras de Madrid
y no suenan en las radios las canciones que te debo.
Ahora que te miras por más tiempo en los espejos,
ahora que necesitamos excusas para emborracharnos.
Ahora que la brisa no enmaraña nuestro pelo,
ahora que ya no marcamos tantos goles con la mano.
Ahora que discuto a gritos con el telediario,
que reconozco en mi enojo las manías de mi padre.
Ahora que en los bares ya no crecen crisantemos,
que regreso de muy lejos y no deshago el equipaje.
Ahora traes la lluvia y, aunque ya no tenga edad,
me desvisto en la tormenta, grito tu nombre en la calle.
Ahora que te encuentro todo se vuelve verdad,
se derrumban los palacios y traes verde a sus solares.
Haces que este otoño ilumine mis mañanas
y haga callar al reloj del vientre del cocodrilo.
Traes un corazón para cada hombre de hojalata.
Ahora cambias mis razones y me vistes de domingo.
Ahora que he aprendido a desaprender las reglas
y que todo temporal nos regala una enseñanza,
y a decir que te amo con 140 letras
o a encerrar en un gin tonic todas nuestras esperanzas.
Ahora que las noches sin tu luz me han enseñado
que toda felicidad deja algún damnificado,
que, en las caracolas, el mar nombra tu recuerdo,
que revuelvo mis cajones para encontrar tu retrato.
Ahora traes la lluvia y, aunque ya no tenga edad,
me desvisto en la tormenta, grito tu nombre en la calle.
Ahora que te encuentro todo se vuelve verdad,
se derrumban los palacios y traes verde a sus solares.
Haces que este otoño ilumine mis mañanas
y haga callar al reloj del vientre del cocodrilo.
Traes un corazón para cada hombre de hojalata.
Ahora cambias mis razones y me vistes de domingo.
Ismael Serrano.
y perdido e hipocondríaco, ya no duermo de un tirón.
Ahora que la noche es un rumor de risa ajena
que se aleja por la calle y nos congela el corazón.
Ahora que respiro y resulta más difícil
sacar bajo nuestra piel las astillas del recuerdo.
Ahora que me pierdo las auroras de Madrid
y no suenan en las radios las canciones que te debo.
Ahora que te miras por más tiempo en los espejos,
ahora que necesitamos excusas para emborracharnos.
Ahora que la brisa no enmaraña nuestro pelo,
ahora que ya no marcamos tantos goles con la mano.
Ahora que discuto a gritos con el telediario,
que reconozco en mi enojo las manías de mi padre.
Ahora que en los bares ya no crecen crisantemos,
que regreso de muy lejos y no deshago el equipaje.
Ahora traes la lluvia y, aunque ya no tenga edad,
me desvisto en la tormenta, grito tu nombre en la calle.
Ahora que te encuentro todo se vuelve verdad,
se derrumban los palacios y traes verde a sus solares.
Haces que este otoño ilumine mis mañanas
y haga callar al reloj del vientre del cocodrilo.
Traes un corazón para cada hombre de hojalata.
Ahora cambias mis razones y me vistes de domingo.
Ahora que he aprendido a desaprender las reglas
y que todo temporal nos regala una enseñanza,
y a decir que te amo con 140 letras
o a encerrar en un gin tonic todas nuestras esperanzas.
Ahora que las noches sin tu luz me han enseñado
que toda felicidad deja algún damnificado,
que, en las caracolas, el mar nombra tu recuerdo,
que revuelvo mis cajones para encontrar tu retrato.
Ahora traes la lluvia y, aunque ya no tenga edad,
me desvisto en la tormenta, grito tu nombre en la calle.
Ahora que te encuentro todo se vuelve verdad,
se derrumban los palacios y traes verde a sus solares.
Haces que este otoño ilumine mis mañanas
y haga callar al reloj del vientre del cocodrilo.
Traes un corazón para cada hombre de hojalata.
Ahora cambias mis razones y me vistes de domingo.
Ismael Serrano.
Pensándote (Alejandro Filio)
Vuela la noche buscándote
juega la lluvia en mi ventana
duermen las horas en mi café
sólo el silencio me acompaña.
Vuelvo la cara y miro bien
descubro un bufón en el espejo
me hace una mueca y puedo entender
intenta decirme lo que siento.
No es necesaria alguna explicación
conozco historias que no acaban bien
protagonistas de la indecisión
y ahora soy yo, y ahora soy yo
y ahora soy yo pensándote...
Dejo mi libro, apago la luz
guardo la luna en la cortina
cierro los ojos y apareces tú
sólo la almohada me acaricia.
No es necesaria alguna explicación
conozco historias que no acaban bien
protagonistas de la indecisión
y ahora soy yo, y ahora soy yo
y ahora soy yo pensándote...
Yo seguiré, con tanto amor, pensándote...
juega la lluvia en mi ventana
duermen las horas en mi café
sólo el silencio me acompaña.
Vuelvo la cara y miro bien
descubro un bufón en el espejo
me hace una mueca y puedo entender
intenta decirme lo que siento.
No es necesaria alguna explicación
conozco historias que no acaban bien
protagonistas de la indecisión
y ahora soy yo, y ahora soy yo
y ahora soy yo pensándote...
Dejo mi libro, apago la luz
guardo la luna en la cortina
cierro los ojos y apareces tú
sólo la almohada me acaricia.
No es necesaria alguna explicación
conozco historias que no acaban bien
protagonistas de la indecisión
y ahora soy yo, y ahora soy yo
y ahora soy yo pensándote...
Yo seguiré, con tanto amor, pensándote...
jueves, 6 de noviembre de 2014
Tu Adiós
De todas la posibilidades que había para decir adiós,
tu escogiste la peor.
La bofetada en la mirada,
las olas recogiéndose,
las cartas devueltas.
Dejaste una huella,
como para que fuese más difícil aún,
canciones de amor,
poemas de vida,
libros de esperanza.
Aquí están entre mis brazos
acurrucados, como para no soltarlos
aún con la esperanza viva
de que tu adiós no sea definitivo.
De que despertarás para ese abrazo prometido.
Aún no entiendo... y eso es lo peor de este adiós
me pregunto por qué y para qué...
por qué fue todo,
para qué fue tanto.
por qué tu amor,
para qué mi llanto,
por qué tu adiós,
para qué la vida.
tu escogiste la peor.
La bofetada en la mirada,
las olas recogiéndose,
las cartas devueltas.
Dejaste una huella,
como para que fuese más difícil aún,
canciones de amor,
poemas de vida,
libros de esperanza.
Aquí están entre mis brazos
acurrucados, como para no soltarlos
aún con la esperanza viva
de que tu adiós no sea definitivo.
De que despertarás para ese abrazo prometido.
Aún no entiendo... y eso es lo peor de este adiós
me pregunto por qué y para qué...
por qué fue todo,
para qué fue tanto.
por qué tu amor,
para qué mi llanto,
por qué tu adiós,
para qué la vida.
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