apretado de nostalgias,
donde duelen las miradas,
donde duelen las pisadas...
Y duelen tanto que ya ni sé
si es tu ausencia o tu olvido
lo que duele cuando miro
como queriendo encontrarte...
Duele cada risa y cada gesto,
duele el mar y el ocaso,
duelen la tierra y las horas,
duele recordar cada momento...
Duele hondo mi bostezo,
cuando prefiero llegar al sueño,
en vez de sentir que la vigilia
cada día es más un peso...
Duele la canción y la alegría
duele saber que no te espero,
duele la vida sin ti
duele morir por ello...